Mujer sedente es parte de un conjunto de figuras femeninas en las que Héctor Valdés viene explorando actitudes reflexivas e introspectivas que se manifiestan a través del lenguaje corporal, como la meditación, la contemplación o el recogimiento. Fundida en bronce con una pátina amarillo-verdoso, sus gráciles curvas parten de la mano del artista sobre la arcilla, un material modelable que le permite experimentar con los contornos, volúmenes y grandes líneas, hasta que va encontrando la forma con que canalizar emociones.



